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Cómo pensar y planificar el futuro de la profesionalización del personal de enfermería

El pasado 5 de diciembre se realizó el encuentro de cierre del Proyecto en la Ciudad de Buenos Aires, bajo el lema “Acceso a la educación superior en enfermería: aportes del proyecto ALFA FUNDA ENFERMERÍA”.


En el marco de la mesa “El proceso de profesionalización en la región: logros y desafíos”, la Dra. Silvina Malvárez,best replica watches ex Asesora Regional de Desarrollo de Personal de Enfermería y Técnicos en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y la Dra. Susana Espino Muñoz, consultora del Programa Regional de Desarrollo de los Recursos Humanos de OPS en diversos países de América, compartieron los logros alcanzados durante el desarrollo del Proyecto y trazaron los ejes para continuar fortaleciendo cuali-cuantitativamente la enfermería en la región


La Dra. Malvárez presentó el diagnóstico situacional utilizado para el diseño del Proyecto.watchnreplica Destacó los avances en calidad y expectativa de vida de las poblaciones pero alertó sobre los siguientes aspectos: 

Pobreza e inequidades prevalecen y avanzan.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de salud logrados, excepto mortalidad materna. 

Aumento y superposición de enfermedades no trasmisibles, infecciosas y emergentes, con nuevos patrones epidemiológicos. 

Enfermedades desatendidas. 

Impacto social que genera la urbanización caótica, el narcotráfico y los desastres naturales. 


Bajo la consigna de cuidarlos a todos, cuidarlos bien y en todo momento, remitió al espíritu de la Cobertura Universal en Salud, aunque resaltó problemas clave para el acceso y la cobertura en Latinoamérica: 

En algunos países menos de un 20% de los partos es atendido por personal calificado. 

100 millones de personas al año en el mundo caen en la pobreza por pagar los servicios de salud.

30% de la población de las Américas sigue sin acceso a servicios de salud a causa de barreras financieras, y 21 % por barreras geográficas 

Hay desequilibrios y brechas en la disponibilidad, distribución, composición, competencia y productividad de los recursos humanos en salud. 

Existe un debilitamiento intersectorial para abordar los determinantes sociales de la salud. 


En su disertación ejemplificó con el caso argentino. Declaró que, aunque la enfermería está en la agenda política del Estado, se profesionaliza la fuerza de trabajo y las investigaciones en el área, y existe una preocupación gerencial por la calidad de los servicios, es necesario establecer un programa de actividades con eje en: 


1. La corrección del foco de los servicios de enfermería

Enfocarlos hacia la salud y sus determinantes.

Distinguir y elegir las prioridades: Objetivos de Desarrollo del Milenio, Determinantes Sociales de la Salud, enfermedades crónicas, salud mental, violencia. 


2. Políticas y planes

Fortalecer los planes nacionales de enfermería.

Mejorar los planes institucionales de desarrollo de la enfermería.

Procurar la actualización y vigilancia de la regulación.


3. Acceso universal al cuidado 

Orientar las políticas sanitarias a la corrección y vigilancia de la composición y distribución del personal de enfermería.

Instar por una profesionalización intensa y continua.

Crear, aumentar y mejorar los cuidados comunitarios.


4. Rigurosos sistemas de calidad 

Instalar procesos de evaluación continua y periódica del cuidado.

Monitorear y mejorar la calidad.

Generar una garantía de seguridad de los servicios enfermeros. 

Brindar cuidados basados en evidencia


5. Modernización de la gestión 

Establecer modelos de gestión matriciales y en red.

Desarrollar ambientes positivos de servicio y trabajo.

Participar en las decisiones de política sanitaria.

Incluir la supervisión  demandada.


6. Investigación en servicio 

Organizar equipos de investigación en servicio.

Realizar sistematización y validación científica de las prácticas de cuidado.

Efectuar transferencia tecnológica en normas y procedimientos de cuidado.


7. Continuar con la reorientación y articulación de la educación profesional impulsada por el proyecto ALFA FUNDA ENFERMERÍA”.

Ampliar la política y el planeamiento de la educación en enfermería.

Realizar la orientación conceptual y práctica de los servicios hacia las prioridades de salud y la cobertura universal en salud.

Integrar la docencia, el servicio y la investigación.

Asegurar una educación permanente problematizadora.


En línea con este último punto, la Dra. Espino Muñoz señaló que “el proceso de profesionalización no se da esencialmente en base a discursos teóricos sino de aplicaciones prácticas en el quehacer cotidiano (*). Por ello los métodos convencionales que muchas universidades usan, no ayudan al cambio de perfil expresado en nuevas competencias que contribuyan a la construcción de un nuevo profesional. Esto cobra importancia si tenemos en cuenta que en algunas universidades, aún existe una división entre teoría y práctica, descuidando las nuevas propuestas pedagógicas y su relación con la realidad nacional”


Por ello, resaltó que el proceso educativo de la profesionalización del personal de enfermería debe incluir, a semejanza del proyecto ALFA FUNDA ENFERMERÍA:  


La capacitación utilizando la pedagogía problematizadora (leer más abajo su esquema)

Evaluación de proceso y final

La definición de indicadores que abarquen lo sensible y procedimental del cuidado,  de acuerdo con los objetivos del programa académico desarrollado.

La supervisión permanente.

 

Pasos de la pedagogía problematizadora


1. Lo que yo sé o conozco del problema.

2. Lo que los otros integrantes del equipo conocen del problema (socialización).

3. Lo que nosotros ahora conocemos del problema (causas y consecuencias).

4. Lo que los expertos (literatura) saben acerca de este problema.

5. Lo que nosotros creemos que puede aplicarse en la solución de nuestro problema (de acuerdo al conocimiento que ahora tenemos de él).

6. Definimos en grupo la solución del problema, quién, cómo y cuándo se debe hacer.

7. Si su aplicación da buenos resultados (corrige el problema) y somos capaces de aplicarlo con éxito en múltiples circunstancias:

8. ¡Hemos aprendido!



(*) En el marco de las acciones de cuidado, Espino Muñoz retomó a Watson (1997) para clasificar a los cuidados instrumentales o tecnológicos, y a los cuidados expresivos o sensibles. Los primeros se refieren a la atención de las necesidades más relacionadas al aspecto físico y biológico del paciente, y a la enfermedad (es así como se incluye la higiene personal, la medicación y algunos procedimientos técnicos). En los segundos es fundamental la interacción enfermera paciente, considerándose entre otros, la dedicación, la paciencia y el respeto mutuo. En el quehacer cotidiano, ambos aspectos se entrecruzan continuamente en la toma de decisión enfermera. 



 

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